|
|
Butroe Castillo de los Torrecilla Contemplar su imagen, descubrir su esbelta figura emergiendo desde lo oscuro del valle, no sitúa al viajero en este lugar sino que lo traslada a típicos y tópicos escenarios de Escocia o Gales, donde el castillo es un elemento indispensable del paisaje. Sin embargo, en plena extensión campestre de la vieja Gatika, cuando se llega desde Mungia o desde Plentzia, sorprende, casi hay que decir violentamente, entre caseríos, prados y huertas, un bosquete oscuro del que asoma esa mole pétrea de Butroe, el castillo pálido de roca clara que asemeja un residuo de decorado fílmico. En Gatika todo recuerda la propiedad o fundación de los Butroe: el río es Butroe, la ermita próxima a la entrada del castillo es también de Butroe, el castillo... todo rememora la historia y poderosa vida de ese linaje. La primera casa fuerte de los Butroe fue levantada en el siglo VIII en el peñascal de Gantzurritz, más próximo a Plentzia, trasladándose más tarde al actual emplazamiento, siendo sus dueños caudillos en las luchas banderizas del medievo en Bizkaia. Su posterior propietario, descendiente del linaje de los Butroe, el Marqués de Torrecilla, transformó en el siglo XIX la casa torre en el exótico castillo que ahora podemos contemplar, para hacer honor a su esposa Josefa de Arteaga. La obra dirigida por el marqués de Cubas, fue inspirada en formas góticas, nórdicas y fantásticas y forma una apiñada estructura de torres diferenciadas.
El río alarga su camino en lentos meandros alrededor de este castillo y en sus laderas se levantan palmeras, abetos gigantes secuoyas y otra infinidad de árboles exóticos traídos por el hijo del Marqués. Un bosque del jardín del paraíso lleno de silencio y de encanto, poblado de trinos alegres y que abre todo su espacio a la gran torre de piedra clara. Avecinado por su ermita y ese molino, convertido ahora en restaurante, el entorno del castillo se pierde bajo las nieblas en ese pequeño municipio agrícola de Gatika, entre los viejos caseríos y las huertas tan frescas como las aguas del propio río, ese que mueve todavía el molino de Birlekoerrota.
La sorpresa no termina en el entorno porque también los salones interiores pueden visitarse, recorrerse sus pasillos y pasadizos y asomarse a sus almenas donde anidan el cernícalo y la lechuza y desde las que la vista sobre Gatika es espléndida. Las sucesivas herencias terminan haciendo del castillo un museo que es cerrado en el año 53 a consecuencia de un fatal accidente. Después de importantes expolios, en el año 1989 el Castillo de Butroe cambia de dueño por primera vez en 6 siglos; la empresa de diseño y arquitectura Estudios Arriaga lo adquirió para la recuperación y construcción de su sede social. Pero no te conformes con el castillo; porque el río Butroe puede llevarte por sus riberas en un magnífico paseo de la tranquilidad, donde en las noches del invierno se apostan metro a metro los anguleros con su cedazo y su farolillo. Un paseo de naturaleza donde la humedad se adueña del ambiente, camino de los meandros escondidos del Butroe. Guía práctica: Cómo llegar: Gatika se alcanza desde la localidad de Mungia. Desde allí se tomará la carretera de Plentzia, y, una vez rebasado el barrio de Maruri, habrá que desviarse a la izquierda rumbo a Urduliz, para encontrar enseguida, tras una curva de la carretera, el castillo envuelto en sus bosques. El paseo propuesto se prolonga desde el castillo por la margen derecha del río, siguiendo el borde del río a ratos por un sendero al margen y otros por la carretera particular y sin salida que circula paralela. Distancia y tiempo: En 20 minutos se pueden recorrer los senderos en torno al castillo. El recorrido por el río es de unos 3 kilómetros y se hace en 1,30 horas para ida y regreso. Arte y monumentos: El entorno de Butroe es eminentemente agrícola por lo que el principal aliciente para la visita es disfrutar de un ambiente rural. En el barrio de Maruri se conserva en funcionamiento el casi último de los perratoki activos de Bizkaia, donde se colocan las herraduras a los más grandes bueyes del Goierri vizcaíno. En Gatika, funciona todavía el molino de Birlekoerrota, situado aguas arriba junto al cauce del río Butroe. La localidad de Mungia tiene en su casco urbano la iglesia renacentista de San Pedro con una portada de acento mudéjar, y la Torre de Billela, transformada en la actualidad en casa de cultura. |
|||