Recorridos por Vizcaya

Kolitza

Donde sonaba el cuerno de llamada de juntas

Un buen rato antes de amanecer el destello de la gigantesca hoguera se propagaba desde la puntiaguda y visible cumbre a todos los valles del contorno. Y, tan pronto como la luz asomaba en el horizonte, la bocina comenzaba a aullar con sus roncos sones esparciendo el eco de su peculiar llamada. Poco después, los apoderados ­los junteros­ comenzaban a abandonar la tranquilidad de sus caseríos y aldeas y, cruzando valles y montañas, se dirigían a la Casa de Juntas a las deliberaciones en pro de la comunidad.

Esto ocurría antes del final del siglo XV cada vez que se llamaba a las Juntas Generales del Señorío de Bizkaia desde los cinco montes bocineros: Sollube, Oiz, Ganekogorta, Gorbeia y Kolitza, montes que si por algo se distinguen es por ser puntos panorámicos de una gran extensión geográfica y tener una situación estratégica en el territorio.

Yo os voy a proponer un viaje a estas cimas, una ascensión reposada para conocer primero y para recordar después el valor de nuestros montes, de sus atalayas y de su historia. Presentamos primero el más sureño, la montaña que se asoma a tierras castellanas en el límite con Burgos: el Kolitza.

Nuestro Kolitza balmasedano es la atalaya visual de Enkarterriak, que tenían su casa juntera en Urrestieta (Avellaneda). Perteneciente al cordal de la Sierra de Ordunte que separa los valles de Mena y Karrantza, el Kolitza, de 879 metros, tiene un hermano menor, la Garbea, de 717 metros, tan próximo a él como a la histórica Balmaseda. Es esta una de las más antiguas villas del Señorío, casi repleta de arquitecturas antiguas, con su dos iglesias, sus tres puentes, el palacio de Urrutia, el ayuntamiento porticado..., y es también punto de partida del camino del excursionista.

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Para ir al Kolitza hay que acercarse hasta el barrio de Pandozales, solo separado de Balmaseda por una larga cuesta de tres kilómetros que lo deja encaramado en la ladera. Allí, junto al último caserío venido a taberna, se toma el camino que se eleva hasta la cumbre. La pirámide se hace presente desde aquí, mostrando el perfil de la ermita como un faro indicador del que será nuestro rumbo. La inicial pista se convierte luego en sendero, primero entre pinares que más arriba se transformarán en brezos. Cruzaremos la pista que llega desde la Garbea y rápidamente estaremos bajo el fuerte repecho final. Es verdaderamente empinado, pero corto. Y, menos mal, porque desde abajo la cima parece un fortín inexpugnable. Un diminuto sendero la contornea por la derecha y una suave pista lo hace por su izquierda; la elección es libre.

La cima es toda ermita, porque el vértice está íntegramente ocupado por el santuario que hemos visto coronando la montaña desde nuestra partida: el de San Sebastián y San Roque. Según la inscripción que figura en su arco fue construido en 1111 y la adscripción de San Roque ­abogado contra la peste­ quedó introducida con motivo de la epidemia que asoló Balmaseda en el siglo XVI. Aún hoy, y desde hace más de cuatrocientos años, se celebra el segundo día de Pentecostés la tradicional subida al Kolitza. Allí se rezan tres misas, la primera del ayuntamiento de Artzentales, la segunda del de Villaverde de Trutzioz, y la tercera del de Balmaseda.

Girando en círculo sobre el paisaje, la vista alcanza hasta los montes de Reinosa y, más cerca sobre el valle de Mena, la Sierra Magdalena se recorta esbelta; en primer término, hacia el sur, los vecinos de la Sierra de Ordunte, las cimas de Portugalejo y Burgueno, y en dirección norte despuntan en el relieve los otros bocineros y las alturas sobresalientes de Bizkaia.

Recuerda el sonido del cuerno llamando a Juntas e imagina su eco entre estos amplios valles encartados, eco que resonaba incluso en las estrechas callejuelas de la Balmaseda medieval.

Guía práctica:

Cómo llegar: Hay que llegar a Balmaseda, punto más habitual de ascensión al Kolitza. Desde Bilbao y alrededores la aproximación se realiza por el valle del Kadagua a través de la BI-636.

Desde Balmaseda hay que dirigirse al barrio de Pandozales, al que se sube por una carretera de tres kilómetros que parte del extremo sur del casco antiguo, junto a la gasolinera. Desde allí, justo al final de la carretera, y junto a un caserio-taberna arranca el camino.

Una pista forestal de grava sube hasta La Garbea, y después hasta Kolitza, partiendo desde el barrio de La Herbosa que se encuentra en la carretera de Balmaseda a Artzentales y Karrantza. Indicado como "Camino forestal" llega después de 3 km a un cruce; a la izquierda a la Garbea, a la derecha a Kolitza. Un kilómetro más adelante otra pista en mal estado desciende a la izquierda hasta el Berrón, en la carretera que va a Mercadillo; a un kilómetro de este cruce, por la pista superior, se llega al área recreativa de "Porqueriza" donde está la antigua nevera y un refugio-bar.

Tiempo y distancia: Desde Pandozales hasta la cima del Kolitza se emplea aproximadamente 1 hora.

Arte y monumentos: Balmaseda tiene uno de los más representativos cascos medievales de Bizkaia, con sus calles paralelas coronadas por la plaza del ayuntamiento, con un extraordinario pórtico, y la interesante iglesia gótica de San Severino. Situada en la zona más occidental de Bizkaia en un punto clave en los caminos históricos, ya formó parte de la vía romana Pisoraca-Flaviobriga (Herrera de Pisuerga-Castro Urdiales). Nombrada villa en el año 1119, fue posteriormente un hito en el itinerario de Bilbao a Castilla, y paso relevante en el Camino de Santiago por la costa de Bizkaia. De esta importancia dan testimonio su puente del siglo XIII, llamado de La Muza, sobre el Kadagua, el convento de Santa Clara y el antiguo Hospital de peregrinos, actual ambulatorio.

Alternativas: La pista de La Herbosa a Garbea y El Berrón ofrece un escenario ideal para ser recorrido en bicicleta de montaña.