← Volver a BilbaoWebTodos los negociosweb restaurada del portal de Bilbao
EL RINCON DE DAVE.

ICTICIDIO EN OTOÑO

Finalizaba septiembre. Atrás quedaba un largo viaje por territorios áridos y fríos, de esos en los que se te hiela el corazón y nunca sabes si el día siguiente seguirás vivo, y si lo sigues no sabes para qué, en ese territorio tan tétrico y desierto…

Mi mansión iba recuperando poco a poco su aspecto normal y el cuerpo me pedía celebrarlo de alguna manera especial. De nuevo en casa, de nuevo la ciudad con sus encantos de siempre, entregada, cariñosa, ahí al otro lado, ofreciéndome todo lo que puedo desear y tomar…

Es ya una vieja costumbre después de muchos años, juntarnos tras el verano varios amigos y contarnos como nos han ido las cosas durante el estío, en qué lugares hemos estado, qué aventuras hemos vivido. Luego, cuando cuento estas aventuras a otras personas, muchas se lo toman como chistes, aunque son reales como la vida misma…

Así pues tomé la decisión. Algunos de mis amigos son los dueños ocultos de ésta ciudad en la que vivo y no es fácil juntarlos a todos. Sus negocios, viajes y placeres los mantienen muchas veces alejados de Bilbao.

Quizás fue sólo buena suerte, quizás la magia del incipiente Otoño, quizás el recuerdo de los percebes, mariscos, y buenas carnes de otras comidas parecidas en mi mansión de la colina, quizás mis bodegas generosas y bien surtidas, pero logré juntar a un buen grupo. Nos juntamos en total 13 personas y quizás fue mi subconsciente o una deferencia de los hados amigos, cuidando mi corazón aún herido por el frío, pero inconscientemente no fue invitada ninguna mujer…

Pedí a la cocina que preparasen los platos más exquisitos: mariscos de todo tipo, especialmente percebes a los que mis invitados son muy aficcionados, carnes selectas, pescados, y buenos postres. No debía faltar de nada. Personalmente elegí los caldos más selectos en la bodega, incluyendo una botella única, un reserva de la Cartuja Scala dei Priorat del año 74.

Los invitados fueron llegando espaciados, como es costumbre para no llamar la atención de la prensa, siempre al acecho de cualquier evento social con tanta gente de renombre. Sus exclusivos vehículos poco después del mediodía poblaban el patio de la casa. Porsches, Lexus, algún Jaguar clásico, Mercedes, un Masserati y hasta una Limusina blanca. La entrada de mi casa parecía un concesionario de coches de lujo. La nota como siempre la dio Boss asistiendo en un caballo, árabe, blanco y fino, como sólo él sabe elegirlos.

Pero debo presentaróslos.

Boss. Es árido como la vida que ha llevado, errante. Pasó muchos años recorriendo el mundo, hasta que al final la vida le sonrió y ahora tiene varias plantaciones de Café en Brasil y Colombia, café que comercializa en nuestro país bajo el nombre de una conocida marca afincada en una ciudad foránea y foronda, pero cercana. Que las plantaciones son de café lo dice él, pues yo a veces, viéndole tras alguno de sus viajes llego a dudarlo. Debido a tanto tiempo pasado por esos mundos salvajes de dios, le encanta descalzarse en cualquier lugar, no soporta el calzado. Pero eso sí, debido a su buena educación y respeto hacia los demás siempre pide permiso para no ofender a sus amigos.

Roberto. Posee varias granjas de ganado vacuno por todo el país. Se dedica a comercializar todo lo relacionado con este negocio. Especialmente leche. A pesar de su aspecto de rudo vaquero es buena persona y un aprendiz de brujo. Su instrumento musical favorito son las maracas y es forofo visceral del Athletic y concretamente de Larrazabal. Durante la sobremesa, aunque lo tenía expresamente prohibido, hizo más de un conjuro, echó mal de ojo a alguna persona, decía que por mi bien, y bailó danzas sagradas sólo conocidas por él. Afirma que las brujas no siempre son morenas, viejas y feas, pero eso aún está por demostrar.

Sam, mi viejo amigo. Es propietario de varias cadenas de restaurantes. Me gusta viajar con él, porque por lejos que vayamos, nunca tenemos que pagar la cuenta tras una opípara comida. Pero de él ya os he hablado en varias ocasiones, así que aquí no me extenderé. Sólo añadiré dos cosas, que durante la comida no paró de reirse y que tengo serias dudas de que la mayor cadena de restaurantes del mundo, Pizza Hut, sea realmente propiedad de Pepsi.

Juanjo. El negocio de Juanjo son las telas, telas exóticas, transparentes, oscuras, livianas o pesadas. Las tiene colgadas por medio país y muchas más que piensa colgar. Es de mis amigos más recientes, pero no tiene un carácter precario como otros. Tiene sus convicciones y es consecuente con ellas. Amigo de sus amigos y muy noble.

Alex. Vive de los complejos ajenos. Sus gimnasios están por toda la ciudad. Cada gota de sudor que los demás derrochamos en esas máquinas infernales en las que, por mucho que pedalees nunca llegas a ningún lugar, engrosan su cuenta corriente. Pero su verdadera aficción, lo que ocupa la mayor parte de su tiempo es la botánica, la jardinería y mi bodega. Asiduo de mi cocina, es un amigo que echas en falta cuando no está a tu lado, notas que falta algo muy grande y orondo.

Txis (Txispitas). También conocido por Llamaradas no sé muy bien porqué. Una pista puede ser que se incendia todo lo que cae en sus manos. Lo último, de lo que fui testigo directo, fue un mechero, al encender un cigarro. Antes ha habido coches y vaya usted a saber qué más. Allí por donde pasa sólo quedan cenizas. Evidentemente no le quité ojo mientras estuvo en mi casa. Su negocio son los centros de enseñanza de idiomas. Me da mucha envidia que la existencia de idiomas pueda enrriquecer a alguien. En mi casa no quemó nada, lo cual le agradezco de todo corazón.

Ziki. Ziki es el amo de la noche, de las tardes y de las comidas en Bilbao. Su obsesión es que sus clientes, del mismo modo que sus amigos, se lo pasen bien, que sean felices. Y así se plantea todos sus negocios, bien sean de alimentación, nocturnos de copas, o atardeceres placenteros en lugares tropicales. Tiene verdadera fijación con la metereología y creo que no le gustan nada, nada ni el frío ni la lluvia. Buen amigo de sus amigos y padre ejemplar, vino a la fiesta con su hija Naia y su compañera Bego.

Bego. Compañera de Ziki pero con entidad propia y también buena amiga. Trabajadora incansable, ha logrado vivir trabajando sólo los fines de semana. El resto del tiempo lo dedica a su hija Naia. Es de las pocas mujeres que son aceptadas sin más en nuestra cuadrilla al igual que Olga.

Olga. Compi de Juanjo y también buena amiga. Llegó a los postres y se llevó casi la mitad de mi discografía y un buen puñado de libros. A cualquier otra no se lo hubiera permitido. Los negocios de Olga son informáticos y numerosos centros se rifan sus conocimientos.

Iturri. Es un buen amigo y siempre está cerca cuando se le necesita, dispuesto a invitar a una copa o a lo que sea. Su business son los seguros. Su emporio salió muy resentido tras lo de las Torres Gemelas de NY. Dispone de una oficina central y numerosas sucursales, pero se pasa mucho tiempo viajando por esos mundos de dios. Nadie sabe como le da tiempo a estar en sus oficinas y delegaciones a su hora. Llegó a la comida en una Harley que habitualmente puede verse en sus oficinas centrales. Se gasta regularmente una fortuna en un estilista y gracias a éste, es un formador de opinión, un creador de modas, especialmente en el mundo de la peluquería.

Jose. Los pub nocturnos son su negocio. Por las noches trabaja, por el día vive y aún no hemos logrado averiguar cuando duerme. Se acaba de comprar un chalet con terrenos en las afueras de Bilbao, y todo hace presumir que la próxima fiesta será en sus dominios. Por suerte para él no tiene acuario. Es un buen amigo, sencillote y modesto y su mayor aficción es la buena música. Una buena parte de mi discografía se la debo a él y a sus buenos consejos.

Yo. Mi discreción y saber estar me impiden hablar de mi. Digamos que era el anfitrión y que también estaba, contento de agasajar a mis buenos amigos. Como fui quien hizo las fotos no salgo en ninguna, qué se le va a hacer.

Faltaron algunos, sus negocios no les permitían estar en Bilbao para esas fechas. No obstante no nos olvidamos de ellos en esos momentos y brindamos reiteradamente en su nombre.

La comida transcurrió plácida a medida que de la cocina iban llegando los platos exquisitos que nos habían preparado. Comenzamos degustando como entremeses percebes, quisquillones, pulpo a las tres salsas y un jamón de Guijuelo que quitaba el hipo. Luego llegó el bacalao al pil-pil, a la vizcaina, esturión a la brasa, mero a la parrila, lubina al horno, etc. Para quienes preferían carne también hubo chuletones de ternera a la parrilla y cordero al horno, crujiente por fuera, tierno por dentro. Todo ello acompañado de buen vino de Rioja, crianzas y reservas que no nos duraban sobre la mesa.

Mientras comíamos hablabámos, cometábamos las incidencias y diversas aventuras del verano, y todo era alegría y diversión. Para los postres ya estábamos todo lo contentos que podíamos estar, o al menos eso pensaba yo. No obstante fue con las copas cuando la fiesta alcanzó su plenitud. A pesar de la gran variedad de licores y combinados que se podían elegir, los comensales se decidieron mayoritariamente por el bourbon y por el patxarán. No puedo recordar cuantas botellas cayeron aquel día, pero puedo aseguraros que fueron numerosas.

Si alguna característica especial debería resaltar de mis amigos es su gran corazón, su generosidad, su solidaridad. Así, llegado un punto a algunos de ellos se les hizo insufrible que nosotros nos lo pasaramos tan bien mientras que los peces de mi acuario no participaran de la fiesta, y debido a su espíritu solidario les echaron de comer pulpo, percebes, queso, etc. así como bourbon y cocacola para que se hicieran sus propios cubatas. Evidentemente los peces se lo pasaron bomba, aunque debo reconocer que casi todos ellos murieron embriagados. Al día siguiente, en la intimidad les hice un funeral adecuado a tales circunstancias.

Al anochecer, continuamos nuestra fiesta por la ciudad llevando alegría a todos los rincones. Cuando estábamos en lo mejor, cuando la noche prometía ser larga y enigmática, una llamada de Dánae me separó de mis amigos. Ellos siguieron la juerga toda la noche por Bilbao y localidades cercanas, dejando nuestra impronta allí a donde iban.

Mientras tanto, yo me enfrenté al cabello negro y ojos tiernos de Dánae. Recorrimos juntos la noche y por la mañana, mientras que dormía agotado, ella en algún momento desapareció como un suspiro tenue, dejándome sólo su aroma embriagador, un cálido recuerdo de su cuerpo adolescente, casquivano, divertido y lleno de deseo.

Todos durante la comida. Charla y comentarios sobre el verano.

 

 

 

Boss. Decidiendo sobre la última botella de Souther Comfort. Su caballo blanco le esperaba fuera.

 

 

Boss y Alex. Queda ya poco postre, pero si Bourbon.

 

 

Jose y Alex, haciendo tiempo mientras se preapara la comida.

 

 

 

Juanjo. No se sabe si va o viene, pero se lo está pasando bien.

 

 

Olga. No se pierde detalle. Está acechando mis discos.

 

 

Rober se enterneció cuando le regalamos la camiseta de Larrazabal. No cabía en si de puro gozo.

 

 

 

Rober bailando la danza sagrada, alejando los malos espíritus de mi casa.

 

 

 

El bueno de Sam. Se lo pasó genial y no paró de reir en toda la tarde, entre copa y copa.

 

 

Txis, con las manos a la vista en todo momento, para no incendiar nada sin querer.

 

Iturri soñando. Esa chica no estuvo en la comida.

 

 

 

Ziki con Naia. La niña también se lo pasó bien.

 

Bilbao, Octubre de 2001


[Ir a BILBAOCHAT ahora] [volver al inicio del Rincon de Dave]


dave@ciudadportal.com

ICQ: Dave, nº 75256994

Web original de Rincón Global alojada en BilbaoWeb. Las animaciones en Flash se han rescatado fotograma a fotograma para que se vean hoy sin plug-in.
Restaurada en 2026 · BilbaoWeb
Web realizada en:2002