|
|
EPILOGO |
|
|
Hola: Ha pasado mucho tiempo sin que apareciera algo nuevo en el Rincón, pero no me he olvidado de él. Sólo que últimamente no tengo demasiado tiempo para escribir. Aquí os dejo un pequeño texto que escribí en Abril. Varias personas cercanas que lo leyeron me recomendaron que no lo publicase y seguí su consejo. Ahora, al releerlo creo que merece la pena darlo a conocer. Espero que os aporte algo. Saludos y hasta pronto.
Hola a tod@s: Este no es un relato, ni un poema. Es una pequeña reflexión, y también un punto final a una etapa del Rincón y en mi propia vida. Es una etapa que ha durado casi un año y en la que, según habréis visto en mis escritos he ido perdiendo fuerza, ilusión, y alegría. Mis escritos han ido convirtiéndose en algo triste, melancólico, algo que no me define. He ido paulatinamente perdiendo el optimismo y convirtiéndome en un remedo de lo que en realidad soy. ¿Por qué? Cosas de la vida. El por qué es lo de menos. Son situaciones por las que todos pasamos. Todo se nos va derrumbando, no alcanzamos las metas que queremos, nos fallan las personas que pensábamos que eran los baluartes más fuertes en nuestra vida, aquellas que realmente merecían la pena Aún así seguimos apostando por ellas y nos vamos transformando en un empeño inútil. No queremos oir las voces de aquellos que realmente nos quieren y que nos van avisando, queremos apurar hasta el final nuestras vanas ilusiones. Es una carrera hacia el vacío, hacia la nada, hacia la amargura, hacia la desilusión. Huid siempre del oropel, del brillo por el brillo pues sólo encubre el hastío, el egoísmo más atroz, disfrazado de generosidad incomprendida. Si sois generosos, y vuestra generosidad no tiene límites, si os entregáis plenamente cuando os entregáis, y las personas que creéis que merecen la pena os encuentran siempre a su disposición cuando lo necesitan, y esas mismas personas cuando las necesitáis no aparecen y disimulan su egolatría con falsedades mientras os sentís sólos, sabéis de qué hablo. No os voy a decir que no recorráis el camino. Es necesario recorrerlo por si nos hemos equivocado, y siempre nos aportará nuevas experiencias, enriquecerá nuestra vida aunque sea con experiencias negativas. Aún así, recordad que es un camino peligroso, y que si llegado el final, no sois capaces de abandonarlo puede conduciros a la locura, al desánimo más absoluto, a consideraros muy por debajo de lo que realmente valéis. Llegaréis a un punto, al final, en que creeréis que nada merece la pena, que lo que más valorábais era una ficción y que ya todo da igual. Recordad cuando llegue ese momento que aún os quedan muchas sonrisas sinceras por conocer, que aún hay personas que realmente merecen la pena que os están esperando en algún lugar, y que quizás alguna de esas personas sea verdaderamente importante en vuestra vida porque os aportará felicidad de uno u otro modo.
Os escribo este pequeño comentario un día de abril, en plena semana santa, tras haber sacrificado unilateralmente unas vacaciones quedándome en mi casa, en mi ciudad en aras de una quimera. Era un último esfuerzo por algo que creía que merecía la pena, era un trago amargo que debía beber hasta el final, debía comprobar por mi mismo que eso era lo que había, que realmente tras llegar al final no había nada. Así nunca podré reprocharme ni nadie podrá hacerlo que no lo intenté todo, y aunque duela me quedaré tranquilo y satisfecho. Y así me siento, muy triste, pero satisfecho. Me siento comenzando de nuevo, dejando atrás una nueva aventura que me ha enriquecido. Es hora de comenzar de nuevo, de quitarse el polvo que hemos ido acumulando y seguir caminando en busca de nuevas ilusiones. De fondo suena en mi equipo de música un disco de funky, y a mi lado, junto al ordenata tengo un cubata. Me siento bien dejando atrás un lastre que no hacía sino hundirme... La vida es eso, una sucesión de fracasos, y de vez en cuando alguna victoria. Debemos acostumbrarnos a vivir con ello, a disfrutar con cada instante por el mero hecho de vivirlo. Mi padre, en toda su vida sólo me dio un consejo. No era muy habitual en él aleccionar, pues era inteligente. Me dijo que tuviera cuidado con mis amigos, que eran quienes estando cerca podrían hacerme daño. Los enemigos, declarados como enemigos, sería difícil que se acercaran lo suficiente para herirme. Era un consejo sabio que tardé mucho en entender. No se refería a los amigos de verdad, a aquellas personas que sinceramente siempre están a nuestro lado en cualquier situación. Se refería a quienes se hacen pasar por nuestros amigos sin serlo, que buscan acomodo a nuestro lado por mero interés, que sacan de nosotros en nombre de la amistad o el amor cuanto pueden y que cuando menos lo esperamos nos apuñalan por la espalda sin el menor rubor. Tened cuidado con ese tipo de personas, nunca se declaran como lo que son y normalmente no se conforman con estar en un segundo o tercer plano en nuestras vidas. Procurarán estar muy cerca de nosotros y serán los más puros, sinceros y entregados hasta que llega su momento. Cuidad de la gente sincera que tenéis al lado, es difícil encontrarla, es difícil mantenerla y es muy fácil dejarles en un segundo plano cuando aparecen los mercaderes de sentimientos ¿Por qué os cuento todo esto? Habéis soportado con verdadero estoicismo mis escritos, mis cambios de humor, mis lagunas durante este largo año, en estos momentos sois más de 300 personas y me apetece contaros mis conclusiones. Espero que de una u otra manera os resulten útiles. Saludos y hasta pronto. Dave.
|
|
[Ir a BILBAOCHAT ahora] [volver al inicio del Rincon de Dave] dave@ciudadportal.com ICQ: Dave, nº 75256994 |
|
|
|