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Sí,
es cierto.
No era lo que yo quería,
no era lo que yo buscaba.
Pero ocurrió.
No sirvió ninguna vacuna,
no me sirvió estar prevenido,
no me sirvieron ni barreras,
ni prevenciones.
Estoy enamorado de una estrella lejana,
tan lejana que quizás jamás
llegaré
a alcanzarla.
Pero nunca me he sentido tan bien,
ni tan pleno, nin tan vivo.
Sólo aspiro a seguir viendo su luz,
me acuesto mirándola cada madrugada,
me levanto buscándola cada mañana.
Ilumina mis días y mis noches,
y sólo con mirarla se me alegra el alma.
Sé que esta ahí, que nunca fue sólo un sueño, saberlo
me reconforta, me anima,
justifica el vivir cada nuevo día.
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