Entre la bruma,
entre la niebla nocturna,
aparecistes de improviso
entre la multitud de sombras,
decidida,
no me pedistes nada, no me dijistes nada
Sólo
me sonreías con dulzura
Venías
a curar mis heridas, dejando a un lado
el dolor de
las tuyas
Y fue
en ese momento cuando
comenzaron a resquebrajarse
los espejismos virtuales,
no somos de ese mundo,
me dijistes,
y yo te creí
Casi
toda la noche me envolvistes,
casi toda la noche recompusistes mi
corazón herido.
Y vi la vida, tanta vida en tus ojos negros,
silenciosos,
que temblaron
hasta los cimientos mas profundos
de mi ser
Me
sentí tan perdido, tan errante,
que tuve miedo
y sólo
me recobré entre tus cabellos de noche,
mirándome
sereno en tus ojos
que tímidos,
me acariciaban.
No
hubo reproches,
no hubo lamentos ni pesares,
me recogistes tal como estaba,
dolido, cansado, herido
Me
tomastes tal cual,
sin el menor comentario,
sólo con tu sonrisa cálida,
comprensiva,
poderosa y sin exigirme nada
Sólo
Con tu alma grande y generosa,
me hicistes mucho sitio
en tu enorme
corazón.
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