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Mi
vida es como una gran habitación,
una gran habitación siempre repleta de gente.
Por una puerta van entrando,
y por otra van saliendo,
en cuanto se acaban los canapés.
No
me importa.
Con cada persona que pasa por mi habitación,
me hago más rico
Todos me dejan su regalo,
su amistad,
sus experiencias, su compañía
Y se van repletos de regalos,
canapés de ilusiones y esperanzas
Mi
vida es una habitación enorme,
en la que nadie se queda mucho tiempo,
pero en la que todos quieren entrar
A veces me parece vacía,
tremendamente vacía
A veces
me parece un gran mercado
en la que cambio mis canapés
por un poco de compañía.
Algunos
quieren una invitación permanente,
porque "nunca se sabe,
cuando necesitarás de alguien".
Son los mercaderes por excelencia,
los egoístas que nunca dan nada,
que sólo miran por su interés.
Y con ellos nunca hago tratos,
es cierro la puerta para siempre,
pues aunque les necesite,
nunca recurriré a ellos.
Es
mi habitación
y siempre está llena
aunque siempre me parece vacía.
Algunos
de los que salen,
enseguida vuelven a entrar a por más canapés
Es una habitación enorme,
y siempre está llena
A algunos
a veces les invito a salir,
porque ocupan sitio sin aportar nada,
y cuando es así la prefiero vacía.
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