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"No
hay nostalgia peor que añorar lo que nunca sucedió"
Joaquín
Sabina
Cómo evitar
la nostalgia cuando tenemos la sensación
de perder lo que mece la esperanza.
Cuando percibimos que los sueños se nos esfuman
en la niebla
del olvido.
Cuando nos damos cuenta
que la mirada se pierde
en el borde de la tarde... esperando.
Cuando la melancolía
anida en el balcón de los recuerdos,
y desear nos
reconcilia con los anhelos.
Nostalgia .... que
se va colando
cuando el sol deja de brillar
para teñir
de sombras las pupilas,
para estremecer los recuerdos lejanos y cercanos,
vívidos y guardados, tímidos y apasionados.
Cuando vemos que la
noche va cayendo
en la lentitud de las horas
de nuestro andar
presuroso y taciturno.
Si entre añorar
y desear se van quedando pedazos de vida
colgados en el patio donde tendemos las ilusiones.
Si entre mañanas y noches vamos dejando pisadas
para recordar
el camino al corazón.
Y entre nostalgia
y algarabía derrochamos momentos
compartidos con el alma en las manos, en la mirada,
en los oídos y en cada trozo de piel.
Si tener los recuerdos
al alcance del momento
cuando el corazón acude a la memoria,
y encontramos
ahí todo lo que deseamos,
lo que soñamos,
lo que perdemos
y nos quedamos
en la quietud del mágico placer de recordar.
No queda más
remedio
que suspirar profundamente
para sentir dentro cómo se va llenando de nostalgia
nuestro ser
en soledad.
M.
Luna
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