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Silencio que invade
poco a poco
La eternidad de los minutos.
Murmullos que persiguen
Como ecos los silencios.
Presencia de la ausencia
Que lenta y taciturna
Se instala ante
mis ojos.
Soledad es amanecer
sin él.
Estirar los brazos
Y encontrarme con el espacio frío
Que entume mis deseos.
Es quedarme quieta
Sin escuchar sus movimientos
Acercándose a mí.
Es pasar los días
sin tenerlo
Pegado a mis horas
Compartiendo proyectos y sueños.
Es anochecer con la mirada larga
Entre los arbustos del camino.
Entre las horas del tiempo
Que transcurre implacable y umbrío.
Es buscarlo y encontrar
sólo sombras
Que llegan y desaparecen
Dejando en el
corazón
Una suave brisa
perfumada.
M. Luna
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