La entrevista de 2026

Veintisiete años después de la entrevista de CiudadPortal (1999), retomamos la conversación donde se quedó. Aquella la hizo BilbaoWeb; esta la hace la inteligencia artificial que está ayudando a restaurar su archivo.
Las preguntas las escribió la IA a partir de lo aprendido durante la restauración —los documentos, las webs de los clientes, la patente, la prensa de la época—, sin orientación ni intervención de nadie. Las respuestas son de Bittor, escritas con calma, en tandas, a lo largo de los meses que ha durado el rescate.
La conversación empezó con diecinueve preguntas. Al ir restaurando las webs una a una aparecieron cosas que no estaban en ningún documento —los trucos del oficio, la cámara, la oficina de Bolueta, cómo se cerró— y de ahí salieron las doce nuevas, que van repartidas por los bloques donde tocan.
Se han corregido erratas de tecleo; lo demás está tal como lo escribió.
El espejo de 1999
La ilusión se pierde muchas veces, pero se recupera. La vida es una sucesión de derrotas y de vez en cuando una victoria que le da sentido. Los golpes siempre hacen mella, pero al final siempre te levantas y sigues adelante, bien con los mismos proyectos o con otros nuevos. No queda otra: la vida es muy corta y rendirse no es una opción.
Le diría que el mundo, e incluso el entorno más cercano, están permanentemente en cambio, y que eso va a determinar (y frustrar) muchas veces tus planes e ilusiones. Y hay que estar preparados para encajar esos cambios sin que te anulen.

El taller
Cómo se hacía. Nada de esto estaba escrito en ningún sitio: se ha ido reconstruyendo preguntando, mientras se restauraban las webs.
El fotografiado de las calles se hacía una a una, con fotografías de cada tramo lloviera o hiciera sol y durante la jornada laboral. Sólo teníamos una cámara digital, así que sólo podía hacerlo una persona. Participaron varias personas haciéndolo a lo largo de los años. Se hacía barrio a barrio, y cada vez que se acababa de fotografiar un barrio se le pasaban las fotos en bruto al equipo de diseño.

No recuerdo cuántas imágenes cabían en la cámara. Pero sí que tenía tarjeta de memoria. El fotógrafo llegaba a la oficina y las descargaba en su ordenador, desde donde las cogían del departamento de diseño para redimensionarlas y coserlas y generar fotograma a fotograma el recorrido virtual.
Hacían lo mismo con las fotos de los negocios u oficinas de los clientes. Cuando uno de ellos nos encargaba una web, con el esquema de lo contratado, el fotógrafo visitaba sus instalaciones y las fotografiaba en función de lo que nos hubiera pedido.
Como ya he dicho, el departamento de diseño se encargaba de tratar mínimamente las fotografías, para que ocupasen lo mínimo posible y su visualización en la red fuese rápida. El cosido se hacía con Adobe Flash, hoy en desuso, para poder darles la funcionalidad de un recorrido virtual foto a foto. Algunas de ellas se trataban o dividían para que la carga fuese más rápida.
Un argumento importante para las ventas era que en internet, con las páginas web, todo el mundo podía competir en igualdad de condiciones. El elemento fundamental para poder explicar y luego vender una web sin que el cliente pudiera verlo eran los ordenadores portátiles que llevaban los comerciales, con la simulación de Internet, nuestro portal con el recorrido virtual y las webs.
Cada portátil nos costaba en aquella época una pequeña fortuna. Conservo algunos como reliquias. Otros, misteriosamente, se perdieron durante su uso… Regularmente el equipo de diseño se los actualizaba con nuevos servicios a los comerciales. Aun así, muchos potenciales clientes no llegaban a entenderlo.

Todo eso fue fruto de la creatividad de los equipos de diseño y programación. Parte era de su propia formación, y otras veces inventiva para solucionar problemas cotidianos. No había otras webs de las que aprender: íbamos por delante de la mayoría.
Quienes llegaron en aquel momento a integrar la mayoría del conocimiento adquirido en la construcción técnica de BilbaoWeb fueron Roberto, del equipo de diseñadores, en combinación con Jaume, del equipo de programación.
En Bolueta, Zubinet compró una planta industrial y la convirtió en oficinas. Los primeros en llegar solían ser Mª Carmen, la responsable de administración, y, según su agenda, Iñaki Atxa, director comercial. Algunas veces se encontraban ya allí con Jaume, que se había pasado toda la noche trabajando en algún proyecto en los servidores.
La oficina estaba dividida en secciones. Al lado de la puerta de entrada, la sala de administración, desde donde también controlaban las visitas. Luego la sala de reuniones, después la sala de servidores, preparada para su correcto funcionamiento, y luego los espacios de programación y diseño, y por último mi despacho. Al lado opuesto estaba el área de los comerciales.
Que yo recuerde, la conexión no se llegó a caer nunca.

Lo que el tiempo demostró
Pues de alguna manera sientes impotencia. Ves que todos los esfuerzos creativos que hagas, al final los van a rentabilizar otros. Da igual que los tengas registrados. El poder económico es el que manda y pasa por encima de cualquier derecho. Y que no te digan lo contrario. Sobre todo el poder económico foráneo en aquella época. En la actualidad, básicamente ese poder es el mismo en todo el mundo y sigue haciendo lo mismo.
Inventamos y registramos dos cosas que no existían: los portales de internet y los recorridos virtuales por una ciudad, materializándolo en Bilbao. Al principio no tenía intención de patentarlos. Fue gente cercana la que, insistiendo, me convenció de hacerlo. El portal y el recorrido virtual fueron los primeros en el mundo, al menos de los que haya constancia de ello.
El mayor orgullo y lo que más trabajo nos dio fue el recorrido virtual, ya que en aquella época implicó un esfuerzo monumental. Todo Bilbao fotograma a fotograma: llegaron a ser más de 20.000 fotografías, y las que seleccionamos fueron cosidas unas a otras para darle el efecto de «paseo» virtual. Pero fue mucho más que eso, y ni siquiera Google ha logrado igualarlo.
En nuestro recorrido se «entraba» en las tiendas, comercios, bares, restaurantes, instituciones…, según ibas «paseando por la ciudad». Eso sólo lo hicimos nosotros, y con un poco de apoyo lo hubiéramos conseguido calle a calle, y ciudad a ciudad, en toda España.
Aparte de eso también nos enorgullecían el chat de Bilbao, en el que centenares de personas se comunicaban antes de existir las redes sociales; las páginas de contactos, que eran gratuitas; el espacio gratuito de hosting que dábamos a instituciones y colectivos, etcétera. Y todo un montón de servicios para los bilbaínos y bilbaínas, aunque también los usaban personas de otros lugares.

Las personas
Son actitudes que no te esperas, pero que también tratas de entender. Al final vivimos en una sociedad en la que se promueve y favorece el individualismo y el prosperar a costa de lo que sea. Está muy implantado, y cada vez más, el yo, luego yo y por último yo. Y eso es lo que hay.
¿Cómo dice el refrán? «Solos vamos más rápidos, pero juntos llegamos más lejos». Y eso pocos lo entienden. Evidentemente no guardo rencor a ninguno de mis compañeros de aquella época; eso no aportaría nada a nadie. Al contrario: les estoy muy agradecido por su trabajo y todo lo que hicieron por el proyecto.
Hubo de todo, pero creo que en general la mayoría se llevaron una experiencia positiva. Al cabo de los años, y de forma inesperada, me he encontrado un par de veces con alguno de los trabajadores que estuvieron en la empresa: me han reconocido y se han acercado a saludarme y a darme las gracias por la oportunidad que la empresa les dio en aquella época, formándoles en un trabajo innovador que nunca habían hecho. Son situaciones puntuales, pero muy reconfortantes.
Que deben sentirse orgullosos por haber contribuido a un proyecto como el de BilbaoWeb. Sin su esfuerzo nunca hubiera sido posible, y a pesar de todas las dificultades que nos encontramos, logramos ponerlo en marcha y sostenerlo varios años contra viento y marea. Nos adelantamos a nuestro tiempo y nos superaron las dificultades. Queda la satisfacción de haber sido pioneros y haberlo intentado.
En la elaboración de BilbaoWeb siempre hubo un porcentaje importante de mujeres, y no porque tuviéramos en cuenta cuotas u otras causas similares que en aquella época aún no se promocionaban. Estuvieron por su valía, porque de verdad eran las que mejor lo hacían. Hubo mujeres en la dirección administrativa, en los departamentos comerciales y de diseño casi durante todo el tiempo.
Las contrataciones se hacían bien por relaciones de unas u otras personas que nos proporcionaban los currículums, pero sobre todo por anuncios en prensa escrita. Cada anuncio suponía la llegada de cientos de currículums. No creo que nunca hubiera ningún problema con los clientes por ser mujeres quienes les atendían.
Bilbao
Vuelvo a algo que ya comenté en otra respuesta. Veo algo que a menudo nos pasa desapercibido. Necesitamos la estabilidad que dan las rutinas, la continuidad, que nos hacen sentirnos seguros. Y sin embargo todo, absolutamente todo, está en permanente cambio: las calles, comercios, nuestra ciudad, nuestras relaciones, trabajo… Incluso nosotros mismos, nuestros deseos, ilusiones, perspectivas, gustos, inquietudes… Lo que veo es eso: el cambio, que es permanente e inevitable.
Sí, hay muchas historias, y muchas anécdotas. Del entorno de BilbaoWeb, con clientes y con usuarios, surgieron muchas amistades y algunas duraderas. Entre ellas quiero destacar la de un cliente con el que, a raíz de BilbaoWeb, hicimos mucha amistad: José Sanz, que tenía el Bar Sandwich en la calle Gardoki. Llegamos a ser tan amigos que cuando conoció a una chica en el chat de BilbaoWeb y se casaron, yo fui el padrino de su boda.
Quizás es el ejemplo más cercano de cómo ya internet, en aquella época, contribuía a acercar a personas de mundos distintos. Esta historia fue noticia, y una página contándola en el periódico El Correo dio testimonio de ello. Aparte de esta hay muchas otras anécdotas: en el chat de BilbaoWeb se forjaron amistades, parejas e incluso cuadrillas de fiestas. José desgraciadamente murió hace unos años.
Otra anécdota es la del Museo de Bellas Artes y su director de entonces, Miguel Zugaza, que tras muchos años ha vuelto a serlo ahora. En aquella época casi nadie tenía cuentas de email: las proporcionaban los operadores de telefonía e internet. El director tenía que hacer un viaje a Nueva York y, para poder estar comunicado durante su estancia en los EE. UU., nos pidió que le creáramos una cuenta de email. Cosa que hicimos y, si no recuerdo mal, con el dominio de bilbaoweb.com.
Otro caso señalado fue el de Stamatis. No era un cliente: fue un griego aprendiendo español que se unió al chat de BilbaoWeb y allí hizo muchos amigos y también se echó novia. Vino varias veces a Bilbao, donde le conocimos. Consiguió trabajo en Ikea y se quedó varios años viviendo con su chica en Bilbao. En la web Rincón Global hay una sección suya, Stam, donde cuenta alguna de sus experiencias con BilbaoWeb.
Otra anécdota fue con una clienta que tenía su web hecha por nosotros y con dominio propio. Y decidió darla de baja, con el dominio incluido. Como hacíamos en esos casos, le pedimos la baja por escrito, anulamos la web y no renovamos el dominio.
A los pocos meses llamó muy enfadada. Su dominio, que llevaba el nombre de su empresa, era ahora una web de pornografía. Claro, le explicamos que nosotros no teníamos nada que ver, ya que habíamos dejado de renovar el dominio siguiendo sus instrucciones y este había quedado disponible.
En otra ocasión, otro cliente que tenía su web con una dirección nuestra y se marchó a otra empresa, con web nueva y dominio propio.
Nos llamó a los pocos meses, también molesto: la web vieja con nuestra dirección seguía saliendo en todos los buscadores, y la nueva con su dominio no salía en ninguno. En aquella época era algo que no se podía anular, nosotros habíamos hecho bien nuestro trabajo, pero a partir de ahí ya no podíamos hacer nada.

Quizás no la única, pero sí que fuimos una oportunidad para que las cosas fueran diferentes. Hablando de comercio, muchas veces utilizábamos la comparación con El Corte Inglés: cualquier comercio en la red podía competir con las grandes superficies estando en internet con su página web, e integrado en una construcción como BilbaoWeb. La Red democratizaba las oportunidades: daba igual que tu tienda estuviera físicamente en la Gran Vía o en el Casco Viejo, los usuarios podían acceder desde sus casas a tus servicios o productos. Evidentemente no es lo mismo estar integrados en un sistema como BilbaoWeb que estarlo de forma individual. Nos adelantamos a nuestro tiempo, y los clientes que apostaron por nosotros también, pero era complicado aguantar el tipo hasta que internet se fue generalizando con un mayor número de usuarios.
Cómo se acabó
Las negociaciones no fueron sólo con Terra: también con British Telecom, con varias centrales bancarias, operadoras de comunicaciones, Apple, Microsoft… En el BBV de Madrid, en la Castellana, estuvimos reunidos en una de las plantas más altas. Estuvimos en el despacho que los abogados Garrigues tenían en las torres Windsor una semana antes de que se quemase el edificio.
¿Qué habría pasado si alguna de aquellas reuniones hubiera salido adelante? Pues seguramente que todas las ciudades de la península estarían representadas virtualmente, y todos sus negocios e instituciones accesibles para todo el mundo a través de esa construcción virtual, desde hace más de 20 años. En resumen: tendríamos un país representado virtualmente hace dos décadas, con todo lo que eso hubiera significado.
Aprendí que a los grandes sólo les interesan dos cosas: los beneficios inmediatos, y quedarse con la vaca que da la leche. Por otra parte, es de destacar que, entre los políticos, sólo un alcalde en sus últimos meses de ejercicio se interesara y nos apoyara con su presencia.
Empiezo por el final. Creo que nada o muy poco ha cambiado. En la actualidad, IAs relevantes en todo el mundo habrá, según estimaciones, en torno a 2 millones, de las cuales importantes y conocidas unas 200. Europeas unas 10, y españolas un par de ellas de origen y respaldo institucional. Creo que tanto en el País Vasco como en el resto del Estado, las nuevas tecnologías generan desconfianza en los medios empresariales y gubernamentales, aunque se diga lo contrario. Además de beneficios rápidos quieren el control absoluto desde el primer día. Creo que hay una mala costumbre de buscar el retorno inmediato y seguro de la inversión. Y es de sentido común que quien no arriesga, no gana.
Tenemos implantada desde hace décadas la cultura del pelotazo, lo que ciega posibilidades de desarrollo que otros aprovechan. En España sólo hay dos «inventos» relacionados con las nuevas tecnologías que han prosperado: Bizum, creado y respaldado por la Banca, y Wallapop, que tenía detrás a LetsBonus.
En otros ámbitos se suele hablar de la huida de talento de nuestras tierras hacia otros lugares, otros países donde se valora más, y así en nuestro país siempre dependemos de otros. Es triste, pero es así.
Nunca nos rendimos, y siempre intentamos buscar opciones para continuar. El mayor problema era que no había personal cualificado para poder contratarlo y dar continuidad al proyecto: atención a los clientes, generación de nuevos clientes y servicios, etc. A la desesperada llegamos a contratar personal por sueldos desorbitados para la época, 6.000 € al mes, y tampoco funcionó. No nos daba tiempo a formar a nuevas personas y eso nos llevó ya al declive total.
Incluso nuestro director comercial tuvo que pasar por una grave operación que nos privó de su actividad y experiencia. Seguimos a trancas y barrancas como pudimos, recortando gastos por todas partes… Pero los clientes comenzaron a abandonarnos paulatinamente y era muy difícil conseguir otros nuevos. Tuvimos que despedir a los trabajadores que quedaban antes de quedarnos sin recursos.
Lo último que intenté fue vender el proyecto, pero las empresas a las que se lo ofrecimos sólo estaban interesadas en conocer nuestra experiencia y procedimientos para aplicarlo en sus propios negocios. Una tormenta perfecta de dificultades. Aún así aguantamos el tipo y mantuvimos el portal haciendo webs hasta 2007.
A los trabajadores que quedaban no les ocultábamos la situación, y cuando llegó la hora sabían que lo habíamos intentado todo. Y en cuanto a los clientes, a pesar de la baja de muchos de ellos, a los que quedaron seguimos dándoles servicio y cobertura a lo largo de varios años. Rendirse nunca fue una opción. Y sigue sin serlo.
En las oficinas de Zubinet teníamos físicamente los diferentes servidores. La conexión a la red con British Telecom nos costaba en torno a los 5.000 € mensuales. Cambiamos todo el sistema a servidores remotos Cobalt en los EE. UU., que nos costaban sobre 300 € al mes. Fue un cambio importante que nos permitió dar continuidad al servicio a un menor coste y con la misma calidad.
Nunca apagamos el servicio del todo. Lo fuimos cambiando y actualizando. En cuanto a los CD con el material, era una norma en la empresa: cada cambio en el portal, en las webs, etc., se preservaba haciendo copias periódicas, primero en Bernoullis de Iomega y luego en CD.
La travesía
Es Historia. De Bilbao y mía, y de quienes estuvimos allí construyendo un nuevo Bilbao accesible desde el ordenador.
Era una norma desde el principio: preservar lo que estábamos haciendo. Además de estar en los servidores que daban el servicio mediante la red, y con sus correspondientes backups, de todo lo que hacíamos íbamos guardando copia en CD, y siempre duplicados: si fallaba uno, teníamos el otro.
No calculamos que muchos de los CD que usamos eran de mala calidad, y aunque en aquellos momentos funcionaban perfectamente, al cabo de 25 años se habían deteriorado y era imposible leerlos. Ni la primera ni la segunda copia, por lo que hemos perdido la información que contenían. Hemos recuperado la de los CD de calidad, que siguen siendo legibles.
Creo que es muy importante saber de dónde venimos, los recorridos que hacemos, para saber quiénes somos. Sin olvidar nada. Con nuestros aciertos y errores, pues unos y otros son los que nos han construido, dando lugar también a lo que seremos. Y hay que mantener la memoria incluso más allá de nosotros mismos.
El libro ha seguido inacabado durante años por falta de tiempo, pero ahí está. Lo estoy corrigiendo y a la búsqueda de editor. Es memoria. Es cierto que leí en algún lugar que se preparaba esa historia, y no se nos mencionaba. Ni siquiera sé si esa historia llegó a publicarse, ya que no tenía mucha trascendencia, pero sirvió de revulsivo. No me parecía justo. No ya sólo para el proyecto en sí, que también, ya que no hubo nada parecido en Bilbao que se le pareciera y a día de hoy sigue sin haberlo.
BilbaoWeb es parte de la historia de Bilbao como proyecto pionero cuando internet aún estaba en pañales, y ese es mérito de nuestra ciudad. No era justo para todas las personas que colaboramos en el proyecto, los trabajadores de BilbaoWeb, pero también para esos cientos de clientes de Bilbao que no dudaron en apostar por nosotros y la innovación que les ofrecíamos. Es su mérito, y espero recuperar en esta reconstrucción un listado, lo más completo posible, de todos ellos. No estaría bien sustraer a bilbaínos y bilbaínas parte de su Historia. Hablar de la historia de Bilbao en internet sin mencionar a BilbaoWeb sería una gran falsedad.
Ahora
¡Madre mía! Habríamos reconstruido el mundo, seguramente. Quizás lo hagamos todavía :-)
Decíamos en aquella época que internet acababa de empezar y que lo que entonces conocíamos era la punta del iceberg. Y yo creo que en la actualidad internet no ha llegado a ser ni la mitad de lo que llegará a ser, no me cabe ninguna duda. Y con la IA pienso que ni siquiera llegamos a imaginarnos el mundo que tenemos por delante. Un mundo extraordinario, aunque eso sí, muy mercantilizado.
Las IAs son una herramienta increíble, y más «humanas» de lo que pensamos, ya que su conocimiento lo adquieren de nosotros y cometen igualmente también nuestros errores. Lo que no debemos olvidar nunca es que son eso: herramientas. Y las herramientas hay que conocerlas, aprenderlas, estudiarlas, saber manejarlas, ver sus posibilidades y sus limitaciones. No son algo que haga magia.
Para la reconstrucción de BilbaoWeb ha sido algo esencial contar con la IA, y aun así hemos tardado meses, dedicándole muchas horas.
En cuanto a su efectividad, no hay nada más que ver esta entrevista: la IA, con su conocimiento adquirido en la reconstrucción de BilbaoWeb, ha preparado todas las preguntas sin ninguna orientación o intervención por nuestra parte. No hemos añadido nada.
La reconstrucción de BilbaoWeb era un proyecto antiguo, pero se enfrentaba a muchísimas dificultades técnicas que sólo con la IA ha sido posible resolver.
Hace unos quince años desarrollé otro sistema, que consistía en eliminar de forma total el spam de los correos. Una idea muy sencilla, pero que requería una gran inversión, ya que no se podía patentar ni desarrollar a pequeño nivel. En aquella época el coste del spam en recursos técnicos y humanos era de miles de millones de dólares en todo el mundo. Un estudio realizado en 2009 por America Online (AOL) valoraba en unos 759.000 millones de dólares (575.000 millones de euros) las pérdidas hasta ese momento en horas laborales, sin tener en cuenta otros efectos como la saturación, ralentización y caída de redes, sistemas y equipos.
Busqué financiación y casi nadie apostó. No conseguí el capital necesario para llevarlo a cabo. Sólo unos pocos inversores particulares, que eran insuficientes, y una empresa de capital riesgo se interesaron. Pero estos últimos querían que primero les diese el plan desarrollado, y que luego ya verían… Es decir, una vez más: me regalas tu proyecto, y si te he visto no me acuerdo. Evidentemente no llegamos a nada, y a día de hoy aún no se le ha ocurrido a nadie la solución al problema, que es muy simple, y que sigue haciendo perder miles de horas a los usuarios.
Desgraciadamente, incluso cuando un proyecto es patentado te lo pueden arrebatar sin ningún pudor, y salvo que tengas muchísimo dinero es muy difícil defenderlo legalmente. Creamos para su uso social, para su disfrute en la sociedad en la que vivimos, pero es lógico que al menos una pequeña parte de los beneficios que va a generar revierta en sus autores, al menos para cubrir sus gastos. Lo que creamos es patrimonio de nuestra sociedad, ella es la que nos ha proporcionado recursos y conocimientos para hacer nuestra aportación y a ella debe revertir. Nosotros sólo somos un puente, un instrumento. No estoy a favor de los derechos de propiedad de por vida, pero sí en que el trabajo y esfuerzo, y a veces el sacrificio que supone la creatividad, sean recompensados.
Con el Proyecto Pony Express, que es como se llamaba el sistema antispam, ocurriría lo mismo de siempre: unos lo concebimos y lo desarrollamos, y otros se quedaban con los beneficios. Y eso no está bien.
¿Por qué aún no se le ha ocurrido a nadie? Probablemente porque no han buscado en las cosas más evidentes, lógicas y sencillas.

Bueno, sí sirve para algo: sirve para decir que fui el primero. El proceso fue sencillo. Busqué una empresa que se dedicaba a dar el servicio, redacté el documento, y ellos lo auditaron y tramitaron. No sé si lo volvería a hacer; supongo que dependería del momento. Los portales de internet y los recorridos virtuales fueron un desarrollo propio y patentado, y evidentemente las grandes compañías se lo pasaron por el arco del triunfo.
La pregunta no es si lo volvería a patentar, sino si merece la pena el esfuerzo de ser creativo, de concebir cosas nuevas.
Creo que cada persona es la suma de sus historias. Y que cada proyecto en el futuro es la síntesis de experiencias anteriores, tanto positivas como negativas. Como ya he dicho más arriba, nunca deberíamos olvidar de dónde venimos y quiénes éramos. Porque, en definitiva, eso es la génesis de lo que somos. Y con nuestra ciudad ocurre lo mismo: Bilbao es distinto a lo que fue, y es bueno saber qué elementos la han hecho evolucionar.
Lo recupero para quienes lo construimos, para quienes nos apoyaron y para quienes quieran conocer una pequeña parte de la Historia de Bilbao que hasta ahora no sale en los libros.
Sigo implicado en nuevos proyectos, y espero poder sacarlos adelante. El más inmediato, también está relacionado con Bilbao: La nube de Bilbao, y muy pronto verá la luz.
Mi divisa personal, la que de alguna manera siempre me ha guiado en todo lo que he llevado a cabo, es que debemos intentar dejar el mundo algo mejor de cómo nos lo encontramos cuando llegamos. Y en esa línea, cualquier aportación, por pequeña que sea, y en cualquier área, es buena.