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📖 Léeme primeroCómo era internet en 1997 — y por qué estas webs se ven como se ven.

El hospedaje gratuito

BilbaoWeb regalaba espacio. Si tenías una página y no tenías dónde ponerla, la ponías aquí — y no en un subdominio de nadie, sino colgando del propio dominio, como bilbaoweb.com/tunombre.

+20páginas alojadas
1.029ficheros, la más grande
gratisy sin publicidad encima

Se pedía por correo. La pantalla de solicitud decía esto, tal cual:

BilbaoWeb: Solicitud de Hospedaje FORMULARIO DE SOLICITUD Envíanos un e-mail con los siguientes datos: Nombre. Dirección. Número de D.N.I. Población. Dirección E-mail. Número de teléfono. U.R.L. de la página a hospedar gratuitamente. A esta dirección de correo electrónico: proyectoweb@ciudadportal.com Muy pronto nos pondremos en contacto contigo Regresar al Menú Principal

Y funcionó: llegaron a colgar más de veinte páginas personales. La más grande, vanhackez, con 1.029 ficheros; después cuentos (745), hackuma (715), ciudadpapel (601), documentos (556). Y luego los pequeños — abuela, carmen, cajatonta, la calabaza —, que son los que mejor cuentan lo que era aquello.

La portada del hospedaje presentaba a algunos de ellos con su propio texto. El de hackuma empezaba así, y es exactamente 1999:

«Somos los hijos del electrón. Y nuestro tiempo no se mide en días ni horas sino en los inalcanzables destellos de la luz. Hemos crecido con vosotros, pero hemos cambiado, vivimos la vida del futuro. Nuestro mundo se mueve más rápido que el vuestro y nos tenéis miedo.»

graficos_distincion.gifgraficos_fondo01.gifgraficos_izar.gifgraficos_ojo.gifgraficos2_anilla.gifgraficos2_bilbaoweb.gifgraficos2_correo.gifgraficos2_hospedaje.gifgraficos2_http.gifgraficos2_sponsor.gif
La dirección de correo que aparece arriba es la de la casa en 1999, y se deja a la vista y sin enlazar, como el resto de correos de la época en este sitio: dice cómo se pedían las cosas entonces. Los correos que se quitan son los de las personas, no los del negocio.

Las páginas que alojaba esta gente no se republican. Eran suyas, no de la casa, y algunas guardan cosas que hoy no tendrían ningún sentido colgadas: en una de ellas hay software de la época para descodificar televisión de pago. Lo que se cuenta aquí es el servicio y el fenómeno — que había un sitio donde cualquiera podía poner lo que le diera la gana, y que la gente lo usó.