Los inventos · Supra Motor
Supra Motor
Lo mismo, pero con vehículos: concesionarios, coche de segunda mano y talleres. · 2006
Nunca llegó a abrirse al público. La web está entera y se puede recorrer aquí, pero es una versión de pruebas de 2006 que no llegó a estar en la red: le faltan cinco páginas que nunca se escribieron, seis del buscador conservan todavía la maqueta de las inmobiliarias, y los vehículos que se ven son de muestra. Se explica todo más abajo.
El dominio, hoy: supravehiculos.com, el que llevaba la web, ya no es nuestro. supramotor.com, el del nombre del proyecto, está libre.
Lo mismo, pero con vehículos. Concesionarios de coche nuevo, de segunda mano y talleres: cada uno con su web y sus existencias, y por encima un aglutinador que recogía todo y devolvía cada consulta al negocio que la podía atender. Estaba pensado y estaba dibujado. No nos dio tiempo a ponerlo en marcha.
Del libro «Porque hemos sido, somos», capítulo «Proyectos pioneros que se quedaron a medio hacer».
El proyecto se llamaba Supra Motor, y así aparece en el libro. La web que se llegó a construir, la que se puede recorrer aquí, lleva todavía el rótulo SupraVehículos y el dominio supravehiculos.com: era el nombre con el que se estaba montando cuando el proyecto se paró. No se ha tocado, porque la web se enseña tal y como quedó.

Lo que se conserva
- La web entera, recompuesta: 33 páginas, todas navegables.
- Los dieciséis vehículos que se ven son de muestra, montados con las fotografías y el vocabulario del propio proyecto: no hubo nunca datos reales.
- Se nota que se quedó a medias, y se deja como estaba: cinco páginas que el menú enlazaba nunca llegaron a escribirse —quiénes somos, qué ofrecemos, aviso legal…— y donde iban hay una nota que lo dice; y seis páginas del buscador conservan todavía la maqueta de las inmobiliarias, con su «COMPRAR TU INMUEBLE» y su «© Inmobiliaria, 2005». Esa era la manera de trabajar: se partía de lo hecho y se iba adaptando.
Esas dos cosas —las páginas que no existen y la maqueta de inmobiliaria sin cambiar— son la prueba de que la web nunca llegó a abrirse al público.